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Ganadores del Premio Nobel de Medicina 2026: Cómo la optogenética transformó el estudio de las neuronas

Felipe Ascencio
Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S.C.
ascencio@cibnor.mx

8 de octubre de 2026

Tema:

El Premio Nobel de Medicina 2026 fue concedido a Karl Deisseroth, de Estados Unidos, y a Peter Hegemann y Georg Nagel, ambos de Alemania. La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció sus investigaciones sobre los canales iónicos sensibles a la luz y el desarrollo de la optogenética.


Breve perfil de los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2026

Karl Deisseroth nació en 1971. Obtuvo un doctorado en Filosofía (Ph.D.) en 1998 y el título de Doctor en Medicina (M.D.) en 2000, ambos en la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Actualmente es profesor DH Chen de Bioingeniería, así como de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, en Stanford y en el Instituto Médico Howard Hughes.


Peter Hegemann, nacido en 1954, recibió su doctorado en 1984 en el Instituto Max Planck de Bioquímica, en Martinsried, Alemania. Es profesor emérito de Neurociencia en la Universidad Humboldt de Berlín. Las investigaciones reconocidas con el premio fueron desarrolladas en el Instituto Max Planck de Bioquímica.


Georg Nagel nació en 1953 y obtuvo su doctorado en 1988 en la Universidad de Frankfurt, Alemania. Es profesor de Fisiología Molecular Vegetal en la Universidad de Würzburg, donde trabaja en el Departamento de Fisiología Molecular Vegetal y Biofísica. Sus descubrimientos premiados se llevaron a cabo en el Instituto Max Planck de Biofísica, en Frankfurt.


Figura 1. Ganadores del Nobel de medicina 2026, (de izquierda a derecha): Karl Deisseroth, Peter Hegemann, y Georg Nagel. 


El descubrimiento reconocido con el Premio Nobel de Medicina 2026 se relaciona con el desarrollo de la optogenética y la caracterización de los canales iónicos activados por la luz.

La optogenética es una técnica que emplea estímulos luminosos para activar o inhibir, con elevada precisión, la actividad de neuronas individuales en un cerebro vivo. Su desarrollo se fundamenta en el estudio de la canalrodopsina, una proteína fotosensible presente en algas unicelulares, aislada y caracterizada por Peter Hegemann y Georg Nagel a comienzos de la década de 2000.


Posteriormente, Karl Deisseroth introdujo el gen que codifica esta proteína en neuronas de mamíferos. Este procedimiento permitió modular su actividad eléctrica de forma rápida, selectiva y controlada. En consecuencia, la optogenética hizo posible establecer relaciones causales entre la actividad de poblaciones neuronales específicas y determinados comportamientos o funciones cerebrales (Tabla 1).


Asimismo, esta metodología permitió investigar, en cerebros vivos, los circuitos neuronales implicados en la memoria, las emociones, la conducta y diversas funciones fisiológicas. En 2021, Sahel et al. publicaron una prueba de concepto clínica que mostró una recuperación visual funcional parcial mediante una estrategia optogenética. Este trabajo constituye el primer caso documentado de recuperación funcional parcial en una enfermedad neurodegenerativa tras la aplicación de una terapia optogenética (Sahel et al., 2021).


Tabla 1. Publicaciones científicas clave que el Comité Nobel de Fisiología y Medicina del Instituto Karolinska destacó como fundamentales para otorgar el Premio Nobel de Medicina 2026 a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel.


Importancia e impacto de estos descubrimientos en la salud y el bienestar de las personas 


  1. Revolución en la comprensión del cerebro: La optogenética ha permitido mapear con precisión qué circuitos neuronales controlan funciones vitales como el dolor, el sueño, la sed, la memoria y las emociones. Esto ha transformado la neurociencia, pasando de una imagen borrosa y correlacional a un mapa detallado de los mecanismos causales del cerebro (news.ki.se).

  2. Avances en enfermedades neurológicas y psiquiátricas: Esta tecnología ha proporcionado conocimientos fundamentales sobre los circuitos cerebrales alterados en trastornos como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el Alzheimer y el Parkinson. Al identificar las neuronas exactas involucradas, se abre la puerta al desarrollo de tratamientos farmacológicos o de estimulación mucho más dirigidos y con menos efectos secundarios debilitantes (news.ki.se).

  3. Restauración de la visión (ensayos clínicos en curso): Ya se están realizando ensayos clínicos para restaurar la visión en personas ciegas debido a enfermedades degenerativas como la retinosis pigmentaria. Al insertar una proteína similar a la canalrodopsina en las células restantes de la retina, algunos pacientes han logrado recuperar cierta capacidad visual para discernir y agarrar objetos mediante el uso de gafas especiales que emiten luz (news.ki.se).

  4. Mejora de prótesis neuronales: Existe un gran potencial para mejorar los implantes cocleares actuales. Si se utiliza optogenética en lugar de electricidad, sería posible estimular el nervio auditivo con una precisión celular mucho mayor, lo que podría mejorar drásticamente la calidad de la audición y la comprensión del habla en personas con discapacidad auditiva (news.ki.se).

  5. Conexión entre el cerebro y otros órganos (eje cerebro-cuerpo): La técnica también ha permitido mapear cómo el sistema nervioso interactúa con órganos periféricos como el corazón y el intestino. Por ejemplo, se ha descubierto cómo el ritmo cardíaco puede influir directamente en las emociones (como reforzar la ansiedad) o cómo ciertas células intestinales explican las preferencias alimentarias, lo que podría derivar en nuevos enfoques terapéuticos para el bienestar integral (news.ki.se).


La optogenética no solo ha transformado la investigación neurocientífica básica, sino que ya está comenzando a traducirse en terapias médicas tangibles que prometen mejorar significativamente la calidad de vida de millones de personas con trastornos neurológicos, psiquiátricos y sensoriales.



Referencias


News from Karolinska Institutet https://news.ki.se/shedding-light-on-the-brains-mysteries-the-nobel-prize-honours-the-pioneers-of-optogenetics (Última actualización: 05/10/2026

Harz H., Nonnengasser C., Hegemann P. (1992). The photoreceptor current of the green alga Chlamydomonas. Philosophical Transactions of the Royal Society of London. Series B: Biological Sciences, 338(1283): 39–52.

Nagel G., Ollig D., Fuhrmann M., Kateriya S., Musti A.M., Bamberg E., Hegemann P. (2002). Channelrhodopsin-1: a light-gated proton channel in green algae. Science, 296(5577): 2395–2398.

Nagel G., Szellas T., Huhn W., Kateriya S., Adeishvili N., Berthold P., Ollig D., Hegemann P.,  Bamberg E. (2003). Channelrhodopsin-2, a directly light-gated cation-selective membrane channel. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 100(24): 13940–13945.

Boyden E.S., Zhang F., Bamberg E., Nagel G., Deisseroth K. (2005). Millisecond-timescale, genetically targeted optical control of neural activity. Nature Neuroscience, 8(9): 1263–1268.

Aravanis A.M., Wang L.P., Zhang F., Meltzer L.A., Mogri M.Z., Schneider M.B., Deisseroth K. (2007). An optical neural interface: in vivo control of rodent motor cortex with integrated fiberoptic and optogenetic technology. Journal of Neural Engineering, 4(3): S143–S156.

Sahel J-A., Boulanger-Scemama E., Pagot C., et al. 2021. Partial recovery of visual function in a blind patient after optogenetic therapy. Nature Medicine 27: 1223–1229. https://doi.org/10.1038/s41591-021-01351-4


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Sobre el autor

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Dr. Felipe Ascencio

Investigador Titular D y profesor en el CIBNOR, SNI 3. Responsable del Laboratorio de Patogénesis

Microbiana. Loop: 264286; Scopus: 57247070500; ORCI: 0000-0003-3515-8708


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